HETERODOXIAS: EXPOSICIÓN INDIVIDUAL DE IVAN NAVARRO

¿Por qué Dios permite la pedofilia, el racismo, la xenofobia, la pobreza, el desplazamiento, el hambre, la enfermedad, la esclavitud, la homofobia, la misoginia, el secuestro, la tortura, el asesinato, la corrupción? ¿no está en su naturaleza la compasión? ¿acaso sólo nos queda perdonar? Algunos de estos cuestionamientos persisten en la mente de un creyente o de alguno que dejo de serlo por falta de respuestas.

Iván Navarro

Heterodoxias

La obra gráfica de Iván Navarro a partir del dibujo aborda críticamente diferentes aspectos de la vida política, social e institucional en Colombia que ha generado polémica. La presente exposición está compuesta por una serie de piezas de dibujo y texto que, a través de una serie de citas bíblicas y representación de algunos personajes controversiales, cuestiona ciertas bases de la ideología de la iglesia católica; según el artista dicha ideología históricamente ha restringido el pensamiento común a la par de perpetuar diversas actitudes negativas conservadoras tales como el machismo y el racismo.

De manera inmediata la muestra abre un espacio discursivo que nos conduce a una reflexión sobre la diversidad de miradas hacia la religiosidad en Colombia. Es posible que la muestra se pueda entender a la luz del reconocido estudio sobre la religión como un sistema cultural, realizado por el antropólogo estadounidense Clifford Geertz (1926-2006). A partir de su emblemática teoría de la antropología interpretativa, Geertz definió el sistema cultural como una red de elementos simbólicos que dan sentido a la realidad colectiva, observada desde el punto de vista de quienes habitan en un determinado territorio cultural.

Geertz señala que, una religión se debe estudiar no solo como un mapa ilustrativo que nos facilita comprender el origen y el estado actual de la realidad mundana, sino también como un factor que, al igual que el poder político, las obligaciones de orden legal etc., es participe en el desarrollo de esa misma realidad que trata de describir, al intervenir el pensamiento y comportamiento de sus creyentes. En este sentido, el proyecto del artista puede verse como una penetrante critica cultural hacia las circunstancias contemporáneas en Colombia, una sociedad en la que, según la opinión de varios, la religión ha perdido su capacidad de responder a preocupaciones sociales más inminentes tales como la desigualad económica y de género, las represiones políticas y la generalizada corrupción en el gobierno.

Quizás, el aspecto más significativo que se puede observar en las prácticas artísticas de Navarro sea el hecho de que, al llevar al extremo su crítica hacia la ideología religiosa, por dejar todo dicho y descubierto, su obra simultáneamente nos deja entrever una contradicción ideológica con la institución del arte a la cual pertenece al presentar un proyecto, en un espacio en el que pueden existir circunstancias similares de exclusión.

El reconocimiento de Navarro sobre tal contradicción se puede percibir a partir de los medios que emplea en su obra, que se basa en la utilización de materiales efímeros; la colección de hojas translucidas de papel mantequilla, recogidas y unidas por fragmentos de cintas; generando una especie de antítesis hacia la celebración de lo permanente y tangible, la práctica predominante que ha permeado el mercado del arte y las instituciones artísticas desde siglos anteriores.

Simultáneamente la colección de las hojas de papel mantequilla metafóricamente se pueden interpretar como una referencia a lo colectivo, como si la obra hablara representando diversas voces desde la comunidad de aquellos que no están de acuerdo con una ideología institucional, cuestionando de esa manera una práctica similar a la religiosa que se da en el campo del arte como es la consagración en este caso de un artista, reconocido como sobresaliente y un respetado referente por encima de los demás, que es una práctica comúnmente predominante en el mundo del arte.

En otras palabras, la propuesta del artista no necesariamente se debe entender como un atentado desde el arte contra una ideología religiosa, sino más bien como esfuerzo personal del artista por explorar e interpretar el estado actual de su territorio cultural de manera más nítida posible, en el cual ha sido inevitable realizar detalladas indagaciones sobre marcos intelectuales considerados vigentes dentro del pensamiento general de la sociedad, tales como la religión, el arte y la política, los cuales a través de sus aparatos institucionales han guiado y regulado nuestro comportamiento cotidiano.

Por último, la crítica de Navarro nos hace recordar el discurso del artista japonés Okamoto Taro (1911-1996) hace más de 50 años, quien hizo un paralelo entre el arte y un acto de magia; según Okamoto, a diferencia del mundo de arte y su discurso enfocado en obras tangibles tales como la pintura y escultura, en el acto de magia priman los fenómenos y efectos que se producen a partir de la acción del mago, dejando muy poco espacio para destacar la importancia de la materialidad de sus parafernalias.

La exposición Heterodoxias nos conduce a un espacio de dialogo y reflexión en el cual desde lo inmaterial, más que una estructura rigurosa, se aborda una discusión que pocas veces se ha realizado de manera constructiva.

Takaaki KJ
Curador

Corrección de estilo:
Diego Cruz

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